viernes, 23 de septiembre de 2011

¡¡¡Por que no te callas!!!

Sr. Juan Claudio Reyes
Director
TEAM consultores asociados

Durante las últimas semanas, con mayor o menor cinismo, desde todos los sectores de la política nacional, se han alabado, una vez fallecido, los enormes méritos republicanos de la vida política de don Gabriel Valdés.

Probablemente uno de los elementos que aportó Valdés, para tener este reconocimiento tan transversal, diga relación con la capacidad para colocar sus puntos de vista sin estridencias y, siempre, alejado de la tentación de hablar mas allá de las ideas que se quieren expresar, con la pretensión de figurar en los medios de comunicación, sin tener, muchas veces, algo importante que decir.

En estos mismos días los máximos dirigentes de los partidos de la Concertación han entrado en un nuevo, aunque muy poco novedoso, período en que llenan páginas de diarios y minutos de televisión, con polémicas acerca del funcionamiento de sus partidos y de la coalición, formada, precisamente, por Valdés.

Los Presidentes de los partidos y los dirigentes que le dedican su vida a la actividad política, merecen el mas amplio respeto. El esfuerzo y la renuncia a formas mas cómodas de vida, son elementos que se deben valorar y agradecer.

Sin embargo, junto con ello, es válido exigirles, en cuanto representan al colectivo, conductas que estén acordes con estándares mas allá de los mínimos, que tienen que ver con la capacidad para determinar la diferencia entre lo importante y lo accesorio; “lo de fondo” y ”lo de forma”. En eso hay una deuda muy grande.

No cabe ninguna duda que Gabriel Valdés no podría haber construido el Acuerdo Nacional; la Alianza Democrática, ni liderar la oposición a Pinochet, si hubiera sucumbido a la tentación de discutir todo por la prensa. Una de sus virtudes era, precisamente, el respeto a los demás, especialmente a los aliados, a los cuales entendió que nunca se les debía emplazar por la prensa. Esto es exactamente lo contrario a lo que hacen nuestros dirigentes de hoy.

Como pasto seco, basta que alguno lance una chispa, para que se incendie la pradera de inmediato. Y, así, pasar días y semanas en polémicas internas, tanto estériles como inconducentes, con una opinión pública que, como resumen de cada uno de estos episodios, juzga de manera negativa estas acciones, castigando a quienes las promueven, con una menor valoración de sus personerías, partidos y coalición.

¿Qué tendrá que pasar para que nuestros dirigentes se den cuenta que estas discusiones interesan a muy pocos y solo provocan mayor alejamiento de quienes se pretende representar?

Me cuento entre los que no logra entender estas polémicas recurrentes.

Si lo que se pretende es intentar elaborar una nueva propuesta estratégica, con contenidos que logren interesar a la mayoría; movilizar las energías de los militantes; conectar adecuadamente con las inquietudes ciudadanas y tener mejores posibilidades para derrotar a nuestros adversarios, entonces no hay ninguna razón para que esto se haga a través de los medios de comunicación, controlados, casi en su totalidad por la derecha y, como es obvio, utilizando las polémicas ajenas para beneficio propio.

¿Tienen derecho nuestros dirigentes a ignorar esta realidad? Creo que no.

El por que no te callas, dicho por el Rey de España al Presidente Chávez, tenía como sentido el pedir a alguien que no interrumpiera la discusión de lo principal, introduciendo un “ruido comunicacional” que no aportaba a nada.

Las encuestas de opinión hoy no son favorables a la política y particularmente negativas para la oposición. Es probable que eso tenga mucho que ver con la capacidad de hablar mucho y decir poco.

Se le adjudica a Einstein definir la locura como la capacidad para hacer siempre las cosas de una misma manera y esperar que estas cambien.

Algo de eso hay en lo que comento.

Tal vez sea el momento de callar por un tiempo. Dedicarse a entender, antes de interpretar con superficialidad. Hacerlo con discreción, mas que con altisonancia. Buscar verdaderamente los acuerdos, mas que intentar “anticiparse” a los socios, esperando una ventaja chica, que usualmente no llega.

Y, sobre todo, convocar a mas a la tarea colectiva. Hoy nuestras dirigencias actúan cada vez mas encriptadas, como entendiendo que la tarea colectiva disminuye el poder de los que ostentan la representación formal, sin entender que, precisamente, lo que la sociedad movilizada reclama son mayores grados de participación.

Uno de los tiempos mas significativos en la Iglesia católica, es el “tiempo de adviento”, que es aquel en que los católicos se preparan para la segunda venida de Jesucristo. Y esperan siempre, aún cuando en dos mil años ello no haya ocurrido. Pero tienen fe y esa fe los mueve y los conmueve.

Soy de los que sigue teniendo fe en la capacidad de que una coalición amplia, que represente a los sectores mas amplios de la sociedad, esté en condiciones de construir una alternativa mas solidaria que, representando a todos, se oriente en la posibilidad de construir un orden regido por la Justicia Social, como valor superior de la construcción de una comunidad inclusiva y no discriminatoria.

Tal vez ello sea posible. Mientras tanto ¡¡¡Por que no te callas!!!

Santiago, septiembre 20 de 2011

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